Creo que con el empujón algo de mí se fue tras de mi niña, por eso, desde entonces, no puedo vivir sin ella. Sarah, mi llorona preciosa, que acababa de llegar al mundo cargada de lágrimas y miedos... Sarah, que buscaba la voz de mamá, como quien lo hubiera hecho durante toda una larga vida de 9 meses, en el útero materno.