Brindar por la vida, por un encuentro, por una llegada, por un amor, por el día a día, por las noches románticas, los cielos estrellados, por un silencio o por un adiós. Agradecer, cruzar las miradas, suspirar, levantar las copas, sonreír, besar, bailar, respirar el momento y abrazar… Nada hay más urgente que la vida, y nada más obligatorio que festejarla.