Velar por las personas que amas por el placer de verlos sanos y felices, de ayudarlos, de quererlos y protegerlos a través de gestos cotidianos y  actitud positiva y saludable ante la vida. Velar por ellos y por ti misma, por su salud y su bienestar, desde la paciencia y la tolerancia, desde la entrega, desde el respeto a la naturaleza y desde las verdades ancestrales más profundas.