Pasear, lentamente, por la red; desayunar con la prensa que nacía de madrugada: moverse al ritmo de unos acordes que antes no existían; recibir la bofetada imaginaria de unos versos grabados en la memoria colectiva del pasado; disfrutar la travesía, sabiendo que el camino es la vida y que viajar es caminar hacia uno mismo a través de otras vidas.  Quizá la curiosidad mató al gato, pero antes lo hizo más sabio.

¡Te estábamos esperando!

¡Bienvenidos! Un verdadero placer recibiros en casa. Lo cierto es que ya hacía tiempo que íbamos rondando y mareando la perdiz, pero a veces las cosas se entretienen por el camino y no... Leer más

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