Quién no quiso, alguna vez, atrapar para siempre el pasado en algo más que en un simple recuerdo. Quién no quiso sacar una fotografía en cada parpadeo y manener inmutable ese pedazo de tiempo sublimado. Quién no desea preservar intactos los colores, su luz y sus contornos. Fotografíar es amar lo que hemos sido y es amar nuestro presente más efímero.