Ese momento que te lleva a observarte desde lejos, a ver el mundo como si vivieras en Marte, a preguntarte todos los porqués, a cuestionarte, incluso, el sonido del viento… o el del grifo mal cerrado que gotea. Te sabes vulnerable, pero hoy no importa. Cierras los ojos y te dejas llevar: sonidos, sentimientos, luces que sombrean tus párpados, sensaciones, el olor del pasado, inmediato o remoto, momentos, caricias, susurros, palabras, silencios… Todo ello no es más que la emocionante y frágil estructura del cuerpo que habitas: la delicada entropía que, en realidad, somos… Bueno, eso, y un puñado de neuronas, divergentes y en fuga, en busca de respuestas.