¡Nada nuevo bajo el sol!.. ¡O sí!

Aquí un nuevo blog y aquí una aspirante a algo que no sabe demasiado bien qué es.

Sin pretender nada en concreto, en busca, sólo, de un lugar donde seguir creciendo… y sintiendo.

Sé que el movimiento se demuestra andando: andar nos arranca de nuestra comodidad más cotidiana y nos conduce hacia lo desconocido, así que andaremos y si lo hacemos en compañía, entonces será una aventura apasionante, porque, en realidad, nada nos acerca tanto a la autenticidad como la magia y el gozo de compartir.

Sobre el pasado inamovible construimos nuestro futuro, pero la vida, en ocasiones, nos envía mensajes en voz baja (o a gritos, depende) que nos acaban empujando al cambio: después de descubrir que la justicia y las leyes no siempre gozan de la salud que se les supone, acabé por descubrir, también, muchos años y formaciones después, que la sanidad y la atención social, con sus recortes y con sus crisis, en ocasiones, pueden pecar de injustas e incoherentes.

Así que, damas y caballeros: ha llegado el momento de detenerse para respirar, coger impulso y dibujar un gran paréntesis en mi vida profesional, vacío, ahora sí, de grandes horizontes profesionales, pero que espero llenar de esas cosas, grandes o pequeñas, con las que se construye la felicidad, porque, al final, la vida no es más que un puñado de momentos que vuelan y una se cansa de quedarse con la boca abierta, la mirada perdida y una pluma en la mano, mientras los años pasan, las horas se deshacen y algo se muere, lentamente, en su interior.

A un empujón de cambiar de década, es ahora o no será nunca… ¿Nos vamos?

Por cierto: mi nombre es Ester… Y tú, ¿cómo te llamas?

 

 

Detrás de todo... siempre hay algo más
Detrás de todo… siempre hay algo más