Día de la Madre: We love moms!

Día de la Madre: We love moms!
"No existe la madre perfecta, pero hay un millon de maneras de ser una buena madre"

Jill Churchill. Escritora. (Kansas City, Missouri. 1943)

 

 

we love moms collage (2) - copia

 

Yo soy madre, y este año se produce, cómo lo diría yo, para ser “original”: ¿una feliz coincidencia?

El domingo, 1 de mayo, además de ser el “Día Internacional del Trabajador”, cosa nada novedosa, pues así viene siendo desde finales del XIX, resulta que es el “Día de la Madre” y, además, el cumpleaños de mi hija; un tres en uno en toda regla, así que celebraremos que soy madre, que Sarah nació hace 21 años y que en esta casa somos trabajadores pero “honráos”, que a la vista de la que está cayendo, esto último es un valor al alza en sí mismo y, en estos momentos, más que nunca.

El tema reivindicativo tiene el valor que tiene y lo dejaremos en reposo, a ver si la maceración le siente bien y produce el efecto deseado.

No hace falta decir que lo más de lo más importante, ese día, será su cumpleaños, pero qué queréis que os diga: me gusta que, cada cierto tiempo, cuando ella celebra que nació, podamos celebrar, también, que yo la parí, porque en este caso no hay dudas sobre gallinas y huevos: primero fue la gallina, que soy yo, y luego vino el huevo con su polluela, que es ella, y seguirá siendo así por los siglos de los siglos.

mamá qué haría yo sin ti

 

Igual que hice con el día del padre, no voy a liarme a disertar sobre la maternidad, más allá de cuatro pinceladas y desde una perspectiva puramente personal e intransferible, porque todas las madres que lo somos tenemos un sentimiento original y propio, y podremos coincidir, o no, pero lo que nadie pone en duda es que una madre que ama a sus hijos, los respeta y se dedica a ellos desde el amor y la incondicionalidad, sea una buena madre, ¿verdad? A partir de esa premisa universal, todas somos versiones originales de un determinado modelo a seguir.

Pues, precisamente, a esas “buenas madres”, también llamadas con ironía “malas madres”, va dedicado este post y la felicitación por ser, simplemente, madres reales y conscientes, llenas de defectos y también de virtudes, que no perdemos la sesera por querer ser las “más” mejores del mundo, aunque tampoco queramos ser las peores, por supuesto, como decía mi admirada Ara, de “Lila & Cloe”.

mamá eres mi superheroína I love U

Sarah… ¡Qué rapído que pasa el tiempo! Como quien no quiere la cosa, el próximo domingo, hará 21 años que empezó su vida… y la mía. Eso no sólo quiere decir que mi hija cumplirá 21 años, sino que habré celebrado 21 veces el día de la madre, cosa que me parece todavía casi más increíble. De repente es como si me viniera a la cabeza un “¿Pero dónde he estado, yo, durante estos 21 añazos?”. La pregunta no sólo es retórica, sino también del género tonto y me repongo del sobresalto con mi propia respuesta: pues al pie del cañón, alma cándida, ¿dónde sino?

Pues sí, al pie del cañón (y del paritorio), desde el principio del principio: con ella llegó todo y todo cambió por siempre jamás, como en los buenos cuentos de hadas.

Nada volvió a ser como antes. Yo misma tampoco: aparecieron miedos y preocupaciones que hasta entonces no sabía ni que existían, mi ombligo dejó de ser el centro de mi mundo y aprendí a ver mucho más allá de mis narices, para centrarme, básicamente, en las suyas; en contraprestación me convertí en la mujer más feliz del mundo, sí, lo sé, exactamente igual que cada una de vosotras en vuestros propios mundos.

 

mi mamá mola

Mi embarazo fue una bendición de la grandes, tan grande como la enorme tripa que me acompañaba allá a donde iba y que siempre llegaba media hora antes yo. Mi padre no acababa de creerse que yo “fuera capaz de salir a la calle” con semejante protuberancia adherida a mi abdomen, hasta que le contesté: “no te preocupes papá: cuando salgo a la calle me la dejo en casa” y entendió, por fin, que lo último que debiera de hacer un hombre en sus cabales, es meterse con la tripa de una mujer embarazada, a punto de salir de cuentas.

El día P empezó con placidez y acabó a la carrera: aún recuerdo aquel último intento, exhausto, que me libró del quirófano y del bisturí y que propulsó a Sarah hasta las manos de mi ginecóloga (Helena, aún te sigo dando las gracias).

Creo que con el empujón algo de mí se fue tras de mi niña, por eso, desde entonces, no puedo vivir sin ella.

Sarah, mi llorona preciosa, que acababa de llegar al mundo cargada de lágrimas y miedos. Sarah, que buscaba la voz de mamá, como quien lo hubiera hecho durante toda una larga vida de 9 meses, en el útero materno.

Cuando la tuve entre mis brazos pude sentir toda la energía que genera el milagro de una vida nueva. Fue como un fogonazo: su olor a cachorrillo, a fragilidad y a miedo, me enamoró perdidamente y, en aquel justo instante, nació el amor más profundo y verdadero que nunca antes sentí, ni sentiré jamás. Y es que, ya lo dicen las redes sociales, que son sabias de verdad: “El parto es la única cita a ciegas en la que seguro conocerás al amor de tu vida”, y así fue.

Sarah, que ahora se enfada y se desenfada, que se estresa, que a ratos es feliz y a ratos, quizá, no lo recuerda. Sarah, ojos dulces, color miel, que para bucear en su mirada, a veces, es necesario vacunarse contra la tristeza… Sarah, corazón honesto y poderoso, bondadoso y sublime, amoroso y cálido. Sarah: si hoy soy madre, es gracias a ti.

Desde entonces sé que amar, desde la maternidad,  nos lleva hasta la felicidad en estado puro, pero también sé que, a veces, duele, porque no podemos evitar su sufrimiento, ni sus miedos, ni sus enfermedades, ni sus dudas, ni detener el tiempo, ni allanar constantemente su camino, aunque sí que podemos hacer una cosa: estar siempre a su lado porque, a la larga, nuestra presencia, incondicional y amorosa, será el antídoto para muchos de los males universales que sufrirán nuestros hijos.

Y ahí andamos, todas nosotras, debatiéndonos entre la necesidad de echar el freno y girar en la próxima, para subirnos al carro de la vida slow, saludable y deseable, o dejarnos fagocitar por nuestro día a día cargado de prisas, relojes que no se detienen, sueño, cansancio e impotencia, berrinches, ropa por planchar, cajones por ordenar, correos por responder, reuniones inaplazables, jornadas laborales irreconciliables.

Pues sí, ahí andamos, que no es poco, buscando siempre un equilibrio, aunque sea inestable, echándole más horas que un reloj a la vida y restándoselas al sueño. ¿Compensa? Por supuesto: la vida siempre compensa y jamás me he sentido más viva que cuando me estrené como madre.

Transitamos por la maternidad, y por la vida, lo mejor que podemos y sabemos y eso, a día de hoy, tiene un mérito especial, porque muchas de nosotras ejercemos no sólo de madres (también de padre, como en mi caso), sino de mil cosas más, de manera más que digna y, en muchos casos, más que brillante; por lo que, desde aquí, toda mi admiración a todas las madres reales del mundo, que se lo curran día a día, más allá de los tropezones propios de la vida y, en especial, mi admiración  a cuatro supermamás-superheroínas a las que sigo desde hace muchos años, a las que he visto crecer dentro de este mundo 2.0 y que han sido, y siempre serán, mi referencia en este universo virtual que tanto desconozco, a persar de todo: Bea de “Con botas de agua”, Ara de “Lila & Cloe”, Marta de “Gris berenjena” y María de “Escarabajos, bichos y mariposas”: os admiro mucho y lo sabéis. Si las conocéis entenderéis perfectamente el porqué de la dedicatoria; si no las conocéis, os recomiendo un paseo por sus respectivas casas virtuales: me lo agradeceréis, ¡creedme!

mamá superheroína corazón ocre

Las cuatro saben, como todas nosotras sabemos, que ser madre es un empleo a jornada completa para toda la vida, una carrera infinita hacia la felicidad, propia y ajena, salpicada de altibajos, una maratón de aprendizaje, de comprensión, de empatía, de generosidad… Ser madre, en mi caso, ha sido, y es, la gran aventura de mi vida, y nada lo podrá superar. ¿Y en vuestro caso? ¿Cómo definiríais vuestra maternidad?

Pero, además de madre, también soy hija, como todas vosotras y, en este punto, sería volver un poco al principio: no es el momento de grandes disertaciones, porque cada una de nosotras tiene su propio sentimiento hacia su madre y vive este aspecto de su vida desde una actitud absolutamente personal y original. En condiciones normales, en un estado de cosas natural, ¿quién no quiere a su madre?, ¿para quién, su madre, no ocupa un lugar muy especial en su corazón?

Pues de eso se trata, de amor, bueno, de eso y de saber agradecer… Sí, agradecer todos los años de entrega, de cariño, de ayuda, de colaboración, de sacrificios, de consejos, de mimos, de charlas, de caricias, de paseos, juegos, reuniones, compañía,… y enfados y riñas, también, por qué no: nos han obligado a reflexionar y a madurar a las dos.

El próximo domingo, pues, agradezcamos y celebremos; todo es celebrable, lo sé, pero algunas cosas lo son más.

gracias mamá eres un sol. Plantilla BYN

Imágenes, créditos y notas:

  • Tanto la imagen que he titulado “Llorar de amor”, como las imágenes del collage que abre el post proceden, en su totalidad, del tablero sobre maternidad y paternidad, de Nice Cordelia en Pinterest
  • Todos los collages publicados en la presente entrada han sido realizados utiizando el software que proporciona Fotojet, de manera gratuita.
  • Dichos collages son creación original de Nice Cordelia. Puedes utilizarlos libremente siempre que no sea para su uso comercial, no modifiques su diseño o no cites y enlaces debidamente con este sitio. Puedes utiizarlos como láminas, postales, publicaciones en RRSS, etc….  Recuerda: ¡enlaza!
  • No sé por qué, pero el programa no me permite insertar algunos enlaces, que los inserto aquí, si es que me lo permite:
    • Escarabajos, bicho y mariposas: aquí
    • Tablero maternidad y paternidad Nice Cordelia en Pinterest: aquí
    • Collages a través de Fotojet

Gracias por respetarlo y, como siempre, gracias por pasarte un ratito por mi casa, por la compañía y por leerme. ¡Abrazo grande!

 

 

 

 

 

 

 

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9 comentarios

  1. Ester, la inspiración eres tu. Que bonito… y qué razón. Sabes que me identifico mucho contigo. Gracias por estar ahi, y por ser como eres.
    Feliz dia de la madre y gracias por este post. Además la dedicatoria es compartida con tres grandes que admiro y quiero. Un beso a todas

    1. ¡María! Qué ilusión me hace verte por aquí… Muchas gracias por tus palabras bonitas, siempre, y por tus mimos. Yo también me identifico mucho contigo, y lo sabes también.
      Pues la verdad es que estaba escribiendo el post sobre las madres y la maternidad y cuando empecé a hablar de las madres de hoy, que están en mil cosas diferentes, que viven la maternidad al 100%, que son tan especiales, me venían constantemente imágenes de vosotras, así que decidí que una dedicatoria en toda regla era más que justa, porque si hoy estoy aquí, escribiendo este post, es gracias a vosotras, por todo lo que habéis despertado en mí durante todos estos años leyéndoos y siguiéndoos. Mil gracias a las 4 y besos para todas. Un abrazo grande para ti, María. ¿Algún día nos conoceremos?… Yo creo que sí!! 😉

  2. eSteR eres UNICA y admirable. Yo solo espero llegar a sus 21 años con la misma ilusión que tú y que yo siento ahora. Eres una persona increíble de la que estoy convencida que Sarah estará más que orgullosa. Siempre a nuestro lado, con un comentario amable y trabajado para nosotras. Eres pura generosidad y por el Tupper te queremos un montón! Seguro que un día nos conoceremos, algo habrá que hacer. Muchas felicidades en tu día, millones de gracias por tu dedicación que no me ha podido hacer más ilusión y por ser como eres.
    Un beso enorme,
    Bea

    1. Mi querida Bea: para ilusión la que me hace, a mí, recibirte aquí… ¡Y yo con estos pelos! :))) Esta mañana, cuando leí tu comentario me emocioné, así que gracias por esas palabras taaaan bonitas y tan llenas de cariño. Ya sabes que contigo empezó todo y, siguiéndote a tí, fueron llegando Marta, María, Ara… El Club del Tupper entero. Cuántas veces leyéndote he pensado: si yo lo tuviera que describir lo diría igual que Bea; cuántas veces, cuando nos cuentas cosas sobre Martina y Lola recuerdo y pienso: esto lo viví con Sarah… Te lo he dicho alguna vez: leerte, muchas veces, me lleva de la mano hasta el pasado, pero también me despierta al futuro, y me incita a vivir el presente. Por todo eso gracias. Tú sigue en el camino, Bea, que yo te sigo, porque es un placer verte crecer en todos los sentidos y, de alguna manera, quienes te seguimos, también crecemos. ¡¡¡Un abrazo muy grande!!!

  3. Chorba…
    Las cosas como son…
    He perdido el móvil…falleció esta mañana de un porrazo desde las alturas cogiendo cajas para unas decoraciones que tenía que montar…
    Así que en vez de mandarte un whats para felicitarte, para felicitar a la 21 añera, para darte besoso de madre a madre, me he esperado a tener terminado todo y de vuelta leerte un rato.
    Que gustito leerte hija.
    Que gustito estar entre amigas.
    Pon otra ronda, camarero!
    A las madres sí..

    No me escribas que sigue muerto…le veo fatal

    1. Ay “Neurona”, que te veo rompiendo el “lechoncillo” para invertir en tecnología punta. Tú no sabes que el Domingo es el día del Señor y es fiesta de guardar? Estas cosas te pasan por no respetar lo que todo buen cristiano debiera. Confesión y arrepentimiento, primero. Después ya se verá…
      Pues sí, querida mía: qué gustito estar entre amigas, charlando de nuestras cosas y brindando. Me alegra que te guste pasarte por mi casa. Ya sabes que aquí estamos para lo que se tercie y se necesite. Gracias, bonita: felicitaré a Sarah de tu parte. Gracias de madre a madre. Me encanta leerte aquí, pero echo de menos leerte allí. Felicitación de las grandes por los últimos trabajos que están saliendo de las manos de Gris Berenjena: si te llaman/ llamamos Leonardo será por algo. Te admiro, y lo sabes. A ver si me organizo y me pierdo por tierras castellanas… Tengo que pensarlo tranquilamente. Un abrazo muy grande, bonita!… ¡¡¡Cabadedo: da údtima, que a ezzzta dooonda inviiido yyyo!!!

  4. Y yo ayer tirada en la playa viéndolas correr y salpicarse por el agua gélida del Atlántico y por un día compartiendo juntos vida slow y apartada del 2.0. Los domingos son días de desconexión digital en mi familia. Hoy ya vuelvo a ser una mujer fagocitada;)
    eSteR eres maraBillosa.
    A mí ser madre me ha hecho ser mejor persona, sin lugar a dudas. Cuando mi hija mayor me pregunta que a quien quiero más, si a ella o a su hermana siempre le digo lo mismo: Mi vida os quiero infinito a las dos, a tí te quiero más tiempo porque naciste primero, y además, me enseñaste a ser mamá.
    Un beso gigante para ti también. Qué falta hacías en este 2.0. Un beso gigante, Ara.
    P.D. Un inmenso honor compartir un lugar en tu casa junto a mis 3 amigas, gracias por la mención.
    P.D. otra vez: Enmarca esa foto del otro día, no te arrepentirás, es un fotón.

    1. ¡Mi querida Ara! Cómo me gusta leerte, siempre… Y siempre tan inmensamente generosa y cariñosa conmigo. Mil gracias. Tal como le explicaba a María, imposible hablar de las supermadres-superheroínas sin pensar en vosotras. De hecho, creo que si soy capaz de pensar en ese tipo de supermadres es gracias a vosotras. ¿Cuántas veces que pregunto de dónde sacáis el tiempo? Pero no es sólo eso: es la calidad emocional, es la sensibilidad, es el prisma a través del cual observáis la maternidad y la vida misma, es la naturalidad y la pasión con la que habéis encajado y asimilado el papel de madres, es la lucha por compatibilizarlo todo, por conciliarlo, y la victoria cotidiana y diaria sobre el tiempo, los problemas y las prisas. Mi admiración total.
      A mí, ser madre, Ara, creo que también me hizo mejor persona. Al principio fue la felicidad inmensa y el miedo: miedo a casi todo lo que pudiera romper aquella burbuja de euforia absoluta pero, poco a poco, fue el tratar de entender a aquel ser diminuto, desvalido, delicado y frágil, sentir el mundo en su propia piel y desplazar, definitivamente, mi atención hacia todo lo que no era yo. En ese sentido, también creo que fue un gran ejercicio de humildad y generosidad.
      ¡La magia de ser madres, Ara! ¡Qué afortunadisimas que somos y que maraBilloso viaje!
      Un inmenso placer tenerte por aquí, paseando, del brazo, por las páginas de Nice Cordelia, e ir charlando, de esto, de aquello… ¡Qué me gusta, a mí, ir de paseíto contigo! 🙂 Un abrazo muy grande, bonita, Ara!

  5. Sarah, feliz cumpleaños! Benditos 21 quien los pillara otra vez ¿verdad eStEr? 😉 No nos conocemos pero adivino el brillo en su mirada cada vez que tu madre escribe tu nombre, y sé que estás a la altura de una madre así.
    Te deseo que este nuevo año camino de los 22 sea para tí maraBilloso e inolvidable.
    Con todo mi cariño, Ara

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