Sardinas marinadas… ¡Mediterráneamente!

Sardinas marinadas… ¡Mediterráneamente!

¿A quién no le apetecen unas riquísimas sardinas marinadas sobre un lecho de tomate? ¿Y como acompañamiento de algún plato también delicioso? Pues venga: ¡vamos a marcarnos una receta saludable donde las haya!

A estas alturas, nada nuevo descubrimos si decimos que la Dieta Mediterránea supone mucho más que una simple pauta nutricional: deliciosa y saludable, se trata, además, de un equilibrado y auténtico estilo de vida heredado de fenicios, griegos y romanos, en el que se comprenden recetas, diferentes formas de cocinar, tradiciones, fiestas y celebraciones; una cocina soleada, de clima suave y de productos de proximidad, donde se cocinan los alimentos que nos ofrecen las tierras que baña nuestro adorado, y no siempre valorado, mar Mediterráneo.

“Mis sardinitaaaas, qué ricas soooon…”

Son ricas en ácidos grasos Omega 3, vitaminas A, D, y varias del grupo B, contienen calcio y hierro, entre otros minerales,  y su carne es una de las más sabrosas y aromáticas; se pueden cocinar de mil maneras y los dos únicos requisitos imprescindibles es que sean frescas-frescas y que al cocinarlas no se nos vaya la mano y las dejemos “secas”, porque una sardina bien cocinada debe de ser, siempre, un bocado jugoso.  El verano es su mejor época: presentan más grasa, más aroma y más sabor. Pongamos pescado azul en nuestras vidas y nuestro corazón, y nuestra salud en general, nos lo agradecerán eternamente.

Valor nutricional  por 100 gr. de sardinas naturales como la vida misma…

Calorías: 157 kcal., proteínas: 18 gr., grasas: 9.5 gr., hidratos de carbono: 0 gr., y, muy interesante: Índice glucémico (IG): 0., así que diabéticos del mundo: ¡tomad nota! Eso sí: ojo cómo las cocináis…

¿Nos vamos a la cocina?

Ingredientes para 4 personas, como aperitivo:

  • 1 Docena y media de sardinas limpias: fuera cabeza, tripas, espina y escamas.
  • 2 Tomates maduros, carnosos y que no sean ácidos (tipo pera, rosa de Huesca, tomate de pimiento, raft, etc).
  • 1 Cebolleta.
  • 1 Cucharada de cebollino picado.
  • 1 Vaso grande de vinagre de vino blanco o de manzana (más suave)
  • Aceite de oliva virgen extra, en cantidad suficiente para cubrirlas y conservarlas.
  • Salmuera: sal gorda: 100 gr. + agua fría: 1 litro. La proporción ha de ser de un 10%.
  • Sal fina. Yo utilicé sal del Himalaya; la de color rosa ¡exacto!

La receta:

  1. Abrimos el grifo, agua fresquita, lavamos bien las sardinas y dejamos escurrir.
  2. Disolvemos la sal gorda en el agua fría que tenemos preparada y sumergimos las sardinas en esa salmuera. Las dejamos reposar 5 minutos y así se desangrarán, se acabarán de limpiar y aclarar y se salarán ligeramente.
  3. Escurrimos bien las sardinas, las colocamos en un recipiente y las cubrimos con el vinagre. Las dejamos reposar de nuevo, esta vez marinándose, durante 30 minutos. Las escurrimos y secamos con papel de cocina, las colocamos en un nuevo recipiente y las cubrimos con el aceite.
  4. Preparamos el resto de los ingredientes que acompañarán a las sardinas:  el tallo de la cebolleta: limpio, en rodajas finitas (sólo el tallo). El cebollino: muy picadito. Los tomates:  despepitamos y rallamos la pulpa.
    La receta admite aceitunas picadas. Yo opté por las negras… Y no las piqué.
  5. Ahora emplatamos: aliñamos el tomate rallado con sal y un poquito de aceite, formamos un fondo con él y colocamos encima los lomos de nuestras sardinas. Esparcimos el resto de los ingredientes: la cebolleta, el cebollino y las aceitunas. Acabamos con un chorrito de aceite. ¿Qué, cómo están? 😉 Pues eso: ¡ponga sardinas en su vida!

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Toma nota:

  1. El sabor de estas sardinas es muy delicado, por eso yo no recomendaría mezclarlo con sabores muy potentes: cebolla muy picante, aceitunas aliñadas, etc.. Admiten un toque de tomillo fresco (o seco) o de orégano.
  2. Se pueden presentar como aperitivo (como verás en mi foto) sobre una tostada, que cubrimos con el tomate rallado, la sardina y el resto de ingredientes picados. Inconveniente: no admite mucho tiempo en espera, porque la tostada se reblandece.
    También puedes optar por trocear el tomate en cubitos y servirlo sobre las sardinas, con el resto de ingredientes.
  3. Si las dejas macerando un día entero antes de comerlas, perfecto: mejora aún más su sabor. Antes de servirlas déja que cojan temperatura ambiente.
  4. Las podrás conservar en el aceite de oliva, en la nevera, 1 semana.
  5. Receta original del libro de Joan Roca (chef del Restaurant El Celler de Can Roca) “Las mejores recetas de mi madre”.

También las han cocinado en:
http://lesreceptesquemagraden.blogspot.com.es/
http://elcomidista.elpais.com/elcomidista

Con esta receta participé en una comida entre amigos que celebramos cada año después de las vacaciones de verano. Siempre nos juntamos alrededor de una veintena y siempre es un encuentro mágico. Le llamamos “La macarronada” en atención a su origen, pero eso ya es otra historia…

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